Joseba Llorente (i) trata de controlar un balón ante Víctor Ruiz.
La gran actuación del portero del Villarreal Diego López y la falta de acierto de los delanteros locales impidieron al Espanyol sumar una victoria que mereció por el buen juego y las oportunidades que tuvo durante los 90 minutos.
El inicio del partido fue espectacular. La propuesta ofensiva de ambos contendientes fue una bendición para el espectáculo. En apenas tres minutos, el equipo local ya había avisado con un remate desviado del argentino Pablo Daniel Osvaldo y otro más preciso de Callejón, que obligó a intervenir a Diego López, sensacional durante el choque.
El conjunto visitante no se amedrentó y respondió con dos grandes acciones. Capdevila y el brasileño Nilmar sonrojaron a los defensas blanquiazules, que concedieron demasiadas facilidades.
Fue un encuentro intenso, con mucho ritmo. El intercambio de golpes fue constante.
La escuadra catalana practicó un fútbol alegre y vistoso durante el primer tiempo, aunque volvió a evidenciar sus grandes carencias en los metros finales. Mientras tanto, el bloque levantino seguía a lo suyo y, justo antes del descanso, Llorente volvió a dejar claro que su equipo iba muy en serio.
El descanso no le sentó bien al partido. Ambos conjuntos salieron más reservones y encorsetados, especialmente el Villarreal, que optó por retroceder un poco para intentar salir a la contra. Sin tantos espacios en defensa, el Espanyol tuvo más problemas para acercarse al área visitante.
El Espanyol, con la entrada de Marqués, volvió a insistir, pero las aspiraciones de victoria se fueron al traste por la expulsión de José Callejón. En un minuto, el conjunto catalán pasó de tener la victoria en sus manos a conformarse con un empate, que sabía a muy poco, y que repartía los puntos.