Respuesta a los desafíos actuales
Según Arnold Joseph Toynbee (filósofo e historiador británico, 1889-1975), «una civilización crece y prospera cuando su respuesta a un desafío no sólo tiene éxito, sino que estimula una nueva serie de desafíos; una civilización decae como resultado de su impotencia para enfrentarse a los desafíos que se le presentan».
Pues bien, según esta teoría, si queremos que el mundo actual prospere, debemos afrontar con determinación la resolución de tres importantes problemas. Uno, ante el crecimiento exponencial de la población mundial, un control inteligente y voluntario de la natalidad. Dos, ante la realidad incontestable de la globalización, un gobierno democrático supranacional que ponga orden y control en la economía y garantice los derechos de las personas. Y tres, ante el vertiginoso deterioro del planeta debido a la contaminación, un control exhaustivo del consumo de recursos y de las actividades industriales y humanas.
¿Será éste el ocaso de nuestra civilización o, por el contrario, saldremos fortalecidos de esta delicada coyuntura? Nadie lo sabe. Creo que los seres humanos somos capaces de casi todo. Podemos llegar a autodestruirnos, pero también a sobreponernos a cualquier inconveniente o dificultad. Lo que está fuera de toda duda es que la civilización actual vive un momento crucial en el que se juega su progreso o su decadencia, o tal vez algo más importante: la supervivencia como especie.
Pedro Serrano/ Valladolid
La necesidad de la huelga
Sr Director:
Desde los años ochenta hasta hoy, con sus más y sus menos, en España se ha vivido una época de crecimiento económico notable que no ha repercutido en el ámbito laboral, donde las conquistas han sido pocas y las derrotas es mejor no contarlas. Los trabajadores durante todo este tiempo han sido los grandes damnificados. Ellos, quiero decir nosotros, han sacrificado derechos históricos en pro de un supuesto beneficio común que rara vez han disfrutado. Todas las reformas laborales han recortado los derechos de los trabajadores y se han justificado con la necesidad de crear empleo.
Sin embargo, la tasa de paro de hoy es similar a la que existía hace quince años y a la de hace treinta, por lo que hay algo que no me cuadra: Si ahora se trabaja tan poco como hace treinta años y si, además, se trabaja peor, alguien no nos ha contado la verdad y sigue sin querer contarla. Tenemos que pensar que algo está fallando cuando palabras como temporalidad, despido express, contrato basura, despido barato, etc. no existían hace treinta años, cuando nos prometían un futuro mejor .
Por eso es una cuestión de responsabilidad social acudir a la Huelga General del día 29 de septiembre. Más allá de siglas, de procedencia o profesión. Estamos convocados todos los ciudadanos que creamos en un futuro mejor. Los datos están ahí y los hechos también: La Reforma Laboral de 2010 supone ya un golpe importante a los derechos del trabajador y del ciudadano, que nos afecta a todos. A los de derechas, izquierdas, a los que no votan y a los que no saben a quién votar.
Deberíamos pensar en eso y no confundirnos con los mensajes que nos puedan llegar. Porque algunos, como en todos estos años, vendrán y nos dirán que la huelga no sirve para nada, que es hacerle el juego político a no sé quién, y que ahora debemos pensar en el futuro de España.
Y yo, a esto último digo que sí, que es hora de pensar en el país que queremos dejar y que para que no sea un sitio peor, es necesario que el 29-S digamos que a nuestra costa, más, no.
Alberto Romero /Huelva
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