Zona de las bodegas de Baltanás.
Aseguran los baltanasiegos, con cierto orgullo, que sus bodegas, lo que ellos llaman humeros, sirvieron de inspiración al inigualable arquitecto Antonio Gaudí. El catalán, entonces enfrascado en el desarrollo del palacio episcopal de Astorga, se habría acercado hasta Palencia, y más en concreto al Cerrato, para disfrutar del peculiar paisaje -natural y constructivo- de los pueblos de la zona sur.
Baltanás habría sido, tal y como se cuenta, una de las paradas del arquitecto nacido en Reus, y habrían sido precisamente las chimeneas de la zona de las bodegas, fuente de inspiración para algunas de sus obras más espectaculares: La Pedrera y la Sagrada Familia. Sea o no cierto, Baltanás no quiere dar la espalda a su patrimonio y ha iniciado un camino que se supone largo -varios años de trabajo-, para salvar uno de sus elementos identificativos: las bodegas.
El mal estado de estas construcciones, muchas de ellas hundidas, ha llevado al Consistorio a tomar las riendas de un proyecto que tiene como objetivo principal la conservación de estas construcciones.
Se quieren detectar los problemas, encontrar las fórmulas para atajar esta sangría que amenaza con acabar con las bodegas y compaginar el uso de la zona, como espacio de esparcimiento, con la conservación de esas construcciones.
En Baltanás son conscientes de que hace falta actuar, y ya, en las bodegas, aunque no saben muy bien cómo.
Para ello han encargado a la Universidad de Valladolid la redacción de un estudio en el que se detallen los problemas que están acabando con las bodegas -principalmente qué está ocasionando sus hundimientos-. Además se quiere contar con un documentos que recoja todas las bodegas existentes en la localidad. Esta parte del trabajo precisa de un componente añadido: la colaboración vecinal.
Los técnicos que contrate el Ayuntamiento necesitarán tener acceso a las bodegas, por lo que será preciso que sus propietarios estén dispuestos a colaborar. El Ayuntamiento ha comunicado ya su intención de actuar en la zona y ha iniciado la gestiones con los propietarios para que colaboren activamente.
De la predisposición de los propietarios depende el éxito o el fracaso de esta iniciativa que trata de evitar la desaparición de las bodegas.
Una predisposición que ya se puso de manifiesto en el año 2000 cuando el Ayuntamiento de Baltanás decidió fijar una tasa de 3.500 de las antiguas pesetas a los propietarios de las bodegas y merenderos de la zona de El Castillo.
Con esta medida, el Consistorio cerrateño obtuvo fondos complementarios que permitieron acometer mejoras para la recuperación y conservación de esta zona de ocio.
Más de un centenar de propietarios de bodegas de Baltanás se reunió con el entonces alcalde de la localidad, Miguel Puertas, para tratar la necesidad de realizar actuaciones en esta zona de esparcimiento. Ya entonces se barajó la realización de un censo de bodegas y la creación de un órgano decisorio o Junta Directiva, que periódicamente se reuniera para tomar las decisiones que se considerasen oportunas.
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